El gol fue brutal, pero lo icónico fue la celebración: Cantona se quedó quieto, con el pecho inflado y mirada desafiante. Puro ego y elegancia en Old Trafford.
El gol fue brutal, pero lo icónico fue la celebración: Cantona se quedó quieto, con el pecho inflado y mirada desafiante. Puro ego y elegancia en Old Trafford.