La tumba de las luciérnagas no es una película para tomarse a la ligera. Ni siquiera es una película para disfrutar. Es una película que exige y merece una concentración y una entrega emocional totales. La recompensa es una experiencia inigualable: agotadora, trágica y totalmente monumental.
Una historia cruel de dos hermanos que viven en medio de una Guerra Mundial en Japón, es triste, pero me pareció aún más ya que así es la realidad.