El mundo es nuestro
El Culebra y el Cabesa, un par de delicuentes 'canis', deciden dar el golpe de sus vidas y para ello toman un banco a punta de pistola, vestidos como nazarenos. El plan es sencillo: Entrar, coger el dinero, largarse con toda la pasta rápidamente y coger el primer vuelo a Brasil, igual que 'El Dioni'. Pero la cosa se complica cuando un ciencuenton, victima de la crisis económica entra al banco cargado de explosivos, amenzanando con suicidarse. Lo que iba a ser el 'palo' más sencillo de la historia, se convierte en una pesadilla carnavalesca que hará que este par de criminales de poca monta vivan su propio y particular via crucis.
Circus of the Dead
Don, un padre de familia, visita junto a su familia una vieja y destartalada carpa de circo, y de pronto se encuentra con un grupo nihilista de payasos que le obligará a luchar por su vida y la de aquellos a quienes ama. A media que Don profundice en los macabros juegos que le propone el payaso Papa Corn, su cordura penderá de un hilo cada vez más fino. Armados con pistolas, cuchillos y un Camaro del ’68 Camaro, los payasos llevan Don de juerga toda la noche a través de las carreteras del oeste de Texas. Un paseo salvaje que traerá sangre y caos a todo el que se cruce por su camino.
Imago mortis
A finales del siglo XVII, mucho antes de la invención de la fotografía, un científico llamado Fumagalli estaba obsesionado con la idea de la reproducción de las imágenes. A lo largo de sus experimentos descubrió la “tanatografía”, por la cual es posible reproducir en un soporte sensible la última imagen fijada en la retina de una víctima, extrayendo sus globos oculares justo después de su muerte. Sus experimentos justificaron sus crímenes, pero una vez descubierto, Fumagalli fue condenado a muerte y ajusticiado. Sin embargo, esos mismos crímenes y esos mismos rituales parecen repetirse en nuestros días, sembrando el pánico en una escuela internacional de cine...