Converse Chuck Taylor All Star M7652 Blanco
Las Chuck Taylor All Star son las sneakers más legendarias del mundo, identificables por su inconfundible silueta, el parche del tobillo con la estrella en el centro y la autenticidad cultural que representan. Y como sucede con todo lo bueno, mejoran con el tiempo. Durante generaciones, la calidad y los colores clásicos, unidos a la suela de caucho vulcanizado, han definido a esta leyenda. Aunque se crearon para la cancha, rebeldes, rockeros, artistas, soñadores, pensadores y mentes creativas fueron los que mejor acogieron las sneakers Chuck Taylor All Star, que siguen rindiendo homenaje al estilo personal y a la expresión individual.
Regreso al futuro
El adolescente Marty McFly es amigo de Doc, un científico al que todos toman por loco. Cuando Doc crea una máquina para viajar en el tiempo, un error fortuito hace que Marty llegue a 1955, año en el que sus futuros padres aún no se habían conocido. Después de impedir su primer encuentro, deberá conseguir que se conozcan y se casen; de lo contrario, su existencia no sería posible.
Puente de Brooklyn
El puente de Brooklyn (conocido inicialmente como puente de Nueva York y Brooklyn) une los distritos de Manhattan y Brooklyn en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Se construyó entre 1870 y 1883, y en el momento de su inauguración era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilares es de 486,3 metros), récord de luz hasta que en 1889 se construye el puente de Forth, en Escocia, con una luz máxima de 521 m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.
Es un emblema de la ingeniería del siglo XIX por lo innovador que fue en aquel entonces el uso del acero como material constructivo a gran escala.
Puente de Brooklyn
El puente de Brooklyn (conocido inicialmente como puente de Nueva York y Brooklyn) une los distritos de Manhattan y Brooklyn en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Se construyó entre 1870 y 1883, y en el momento de su inauguración era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilares es de 486,3 metros), récord de luz hasta que en 1889 se construye el puente de Forth, en Escocia, con una luz máxima de 521 m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.
Es un emblema de la ingeniería del siglo XIX por lo innovador que fue en aquel entonces el uso del acero como material constructivo a gran escala.
Puente de Brooklyn
El puente de Brooklyn (conocido inicialmente como puente de Nueva York y Brooklyn) une los distritos de Manhattan y Brooklyn en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Se construyó entre 1870 y 1883, y en el momento de su inauguración era el puente colgante más grande del mundo (mide 1825 metros de largo, y la luz entre pilares es de 486,3 metros), récord de luz hasta que en 1889 se construye el puente de Forth, en Escocia, con una luz máxima de 521 m. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de Nueva York.
Es un emblema de la ingeniería del siglo XIX por lo innovador que fue en aquel entonces el uso del acero como material constructivo a gran escala.
Bola de Times Square
La Bola de Times Square es un objeto de carácter esférico suspendido en la punta del edificio One Times Square, ubicado en el corazón de la Ciudad de Nueva York. El mismo es parte prominente de la Víspera de Año Nuevo celebrada en Times Square cada 31 de diciembre, donde la Bola desciende durante los últimos 60 segundos del año mediante un mástil con el fin de marcar la llegada del año entrante. Durante las últimas décadas, este hecho ha sido acompañado de entretenimiento en vivo, fuegos artificiales, efectos especiales y otras demostraciones de carácter cultural.
El descenso de la bola fue organizado por primera vez un 31 de diciembre de 1907 gracias al interés de Adolph Ochs, dueño en aquel entonces del New York Times, quien visualizó la idea y decidió llevarla adelante para sustituir los clásicos espectáculos de fuegos artificiales lanzados desde el One Times Square con el objetivo de promover su estatus como la nueva sede de su diario.