El internado
Marcos y Paula, dos hermanos gallegos cuyos padres han desaparecido en alta mar, ingresan en el internado Laguna Negra bajo la tutela de su director, Héctor de la Vega. Allí, pronto empezarán a suceder extraños acontecimientos y macabras muertes y parece que Paula, de apenas 6 años, está en el centro de todo cuanto pasa a su alrededor: un ser extraño que vaga por el bosque; personajes que no son quienes dicen ser o que saben más de lo que parece; desapariciones; animales mutantes; unos oscuros pasadizos donde se esconden la verdad, muertes, cadáveres y la aparición de la madre de Marcos y Paula. No solo se centra en esta parte, también hay muchas más historias dentro del Internado.
El internado
Marcos y Paula, dos hermanos gallegos cuyos padres han desaparecido en alta mar, ingresan en el internado Laguna Negra bajo la tutela de su director, Héctor de la Vega. Allí, pronto empezarán a suceder extraños acontecimientos y macabras muertes y parece que Paula, de apenas 6 años, está en el centro de todo cuanto pasa a su alrededor: un ser extraño que vaga por el bosque; personajes que no son quienes dicen ser o que saben más de lo que parece; desapariciones; animales mutantes; unos oscuros pasadizos donde se esconden la verdad, muertes, cadáveres y la aparición de la madre de Marcos y Paula. No solo se centra en esta parte, también hay muchas más historias dentro del Internado.
Marfil
El marfil o eburno, en anatomía denominado dentina, es un material duro, compacto y blanco que forma parte de los dientes de los vertebrados, que puede ser usado para tallas artísticas u otros objetos, siendo el más conocido el procedente de los colmillos de los elefantes. En la corona de los dientes el marfil está cubierto por el esmalte y en las raíces por cemento.
Presenta un aspecto bandeado, con finas franjas alternas de distintos tonos de blanco, correspondientes a líneas de crecimiento.
Para la producción de objetos tallados se ha usado marfil procedente de muy diversos animales, como mamuts, morsas, hipopótamos, etc.
Antes de la aparición del plástico era muy usado como material de las teclas de los pianos y bolas de billar, botones y artículos ornamentales de joyería.
Su tonalidad llega a tornarse más amarillenta con los años.